domingo, 20 de diciembre de 2020

2020, Odisea en la tierra

2020, 48 años: 

14'42" en 3 km marcha en pista. 

25'13" en 5 km marcha en pista. 

50'51" en 10 km marcha en ruta. 

1h.43'58" en 20 km marcha ruta.

48 días de entrenamientos en una terraza de 7 metros de largo.

48 anotaciones en el diario de la pandemia.



domingo, 27 de octubre de 2019

"...o de Gaspart"

Que el Barça perdiese aquella final de la Copa de Europa del 86 no fue culpa, ni mucho menos, de Terry Venables. Como tampoco lo fue de Schuster, o de Archibald. De hecho, ni tan siquiera podemos culpar a Alexanco, Pedraza, Pichi Alonso y Marcos, por haber fallado sus lanzamientos en la tanda de penaltis. El verdadero culpable de aquella tragedia fue José Luis Núñez. y déjenme que les explique el por qué. Lo tengo todo anotado por aquí, luego de años de investigaciones.

Cuatro años antes, en el verano del 82, Núñez había fichado al mejor jugador del mundo en aquel momento, Diego Armando Maradona. Dos años estuvo el pelusa en el Camp Nou. Fue un corto periodo de tiempo, interrumpido por una grave lesión, pero que alcanzó para ganar una Copa del Rey, una Supercopa de España y una Copa de La Liga.

Núñez sabía perfectamente que Maradona iba a explotar en Nápoles y a llevar, a partir del 84, a un equipo a punto de descender en la liga italiana, a ganar sus dos primeros scudettos y una Copa de la UEFA. 

Núñez también sabía que, apenas mes y medio más tarde de aquella fatídica final de Sevilla, ante el Steaua de Bucarest del 86, mientras yo aún tenía pesadillas por la noche, como buen azulgrana quinceañero fiel a los colores, Maradona campeonaría con la albiceleste en el Mundial de Méjico, dejando por el camino, luego de la fase de grupos, a Uruguay, Bélgica e Inglaterra, para ganar la final a la omnipresente Alemania. Lo de Inglaterra fue con cierta ayuda divina, y con el mejor gol del siglo XX, el del "barrilete cósmico", cuya narración de Víctor Hugo Morales, seguro habrá enviado la NASA a los confines del universo como uno de los signos de la civilización humana, por si los alienígenas esos de los ojos grandes y negros, cabeza pequeña y verde con antenas a los lados, la encuentran cuando nos hayamos extinguido por culpa de los veganos y, todo hay que decirlo, de los negacionistas del calentamiento global.

Fíjense si Núñez tendría claro aquello de que Maradona solo, era capaz de llevar a todo un equipo a grandes gestas que, hasta el Buitre llegó a afirmar, que cualquier selección de las 16 que alcanzaron los octavos de final de aquel mundial de Méjico 86, habría sido campeona por el mero hecho de tener al pelusa en sus filas.

Y, si el Buitre tenía aquellos informes en su taquilla, porque entonces Emilio Butragueño no tenía despacho, imagínense ustedes los que tendría Núñez encima de su mesa. Ello a pesar de que Maldini, ese experto que te diría ahora mismo la alineación de un tercera división tailandés sin despeinarse ni tutibear, todavía andaba ligando en la Complutense, en espera de que Canal+ se dignase a nacer.

Créanme que aquella Copa de Europa la perdimos dos años antes de jugarla, cuando Núñez traspasó a Maradona al Nápoles. Su responsabilidad es una mera interpretación matemática de las fechas y acontecimientos posteriores. Así que, la culpa fue de él...o de Gaspart.


(Foto: Jugadores del Barça en el césped de Sánchez Pizjuán, el 7 de mayo de 1986, después de perder la final de la Copa de Europa ante el Steaua de Bucarest en la tanda de penaltis, un mes antes del comienzo del Mundial de Méjico 1986).

Video del segundo gol de Diego Armando Maradona ante Inglaterra, en los cuartos de final de la Copa del Mundo de Fútbol Méjico 1986: https://www.youtube.com/watch?v=O8G9ytZg-bM



viernes, 28 de diciembre de 2018

Toque de campana

Para usted y para mí, entendidos en esto del atletismo, es oír la expresión toque de campana y venirnos a la mente el cambio de ritmo que dábamos en el último cuatrocientos en el viejo Martín Freire. Una mínima o un récord en juego, normalmente. 

Por entonces competíamos en igualdad. Entiéndase eso de la igualdad, como una igualdad contextualizada en una época, aquella, de tres décadas atrás. Competíamos juntas personas del mismo sexo y edad, que nos desplazábamos de manera similar. Si tocaba correr, corríamos todos. Si tocaba marchar, - ya saben, eso de caminar moviéndose como una culebra- pues marchábamos casi todos. 

Pero oiga, ha llegado, ya de una manera oficial y estable, la nueva igualdad a nuestra vida atlética, a semejanza del resto de vidas que tenemos cada uno. Y ha llegado para hacerla desigual. Me explico: ahora ya no competimos en pista, sino por montaña o asfalto. Y no lo hacemos de manera selectiva, entre entendidos, sino masiva, incluyendo tantos desconocedores de este arte como dorsales puedan venderse y gente quepa en los cajones de la salida. La pasta es la pasta.

Ya no busca la persona el regocijo de practicar atletismo y superar su propia marca, sino la necesidad imperiosa del exhibicionismo en las redes sociales con un dorsal en el pecho. Sudado y arrugado, a ser posible, con un plus si está embarrado o ensangrentado.

Y es, en esta igualdad moderna, mal concebida y peor entendida, donde la desigualdad ha vuelto para quedarse. Me lo confirmaba una mujer, corredora de montaña, hace semanas. Allí arriba, supongo que por los efectos de la deuda de oxígeno, hay más de dos y de tres hombres a los que les jode que una tía les gane. Y pierden la razón. Y, de paso, la vergüenza, y pasan a mi confidente casi a empujones, en esos estrechos caminitos de cabras por los que se corre en más de una prueba. Nada bueno debe ser, verte rodeado de tíos fuera de sí al borde de un precipicio y a falta de poco para la meta. La meta, la medalla y el selfie.

Entiendo yo a mi confidente y se que ni miente ni exagera. Oyéndola, y escuchándola además, me vinieron a la mente esos cambios de ritmo y esos gritos de macho alfa que, sobre la linea de meta, me meten a mí en los tímpanos cuando estoy a punto de acabar cualquier media maratón. "Me va a ganar a mí el marchador ese" deben pensar, mientras aumentan el ritmo todo lo que pueden, agónicamente, para adelantarme sobre la linea de llegada, con tropezón incluido cuando el sufrido competidor va ya a ciegas, en un esfuerzo agonístico, propio del selfie y de la medalla que le esperan.

Así que, en la última Media Maratón en la que participé, la de mi ciudad, tomé la disparatada decisión de pararme en el kilómetro 20 y salir anónimamente del circuito justo en el momento de gloria y fama de esos grandes deportistas que me suelen acompañar en el furgón de cola. Al paso por la primera vuelta, ya me habían avisado de lo que me esperaría los participantes en los 10,5 kilómetros. Ya ahí tuve algún empujoncito y unos cuantos parones en seco de los exhaustos deportistas de nuevo cuño. Así que, la decisión, poco mérito tuvo, para serles sinceros.

Pena de la medalla y del selfie.


sábado, 12 de mayo de 2018

Será la inteligencia artificial, gilipollas!

El Colegio -entiéndase como Colegio cualquier colegio profesional, de cualquier profesión de obligada colegiación en este país- me manda una circular invitándome a una charla sobre la inclusión de robots en los despachos profesionales. Lo tomo como una advertencia de la tendencia al medio plazo en el oficio y veo, en el programa de la charla, que el lobbi del sector piensa meter robots para la mecanización de tareas repetitivas como la contabilidad o las remesas de cobros. 

Me cuestiono entonces lo paquete que soy. Toda la vida me han dicho que se necesitan décadas de esforzado trabajo y permanente actualización de conocimientos, para dominar con cierta solvencia un oficio y ser rentable y competitivo pues, por repetitiva  que parezca una tarea vista superficialmente, dicen que no hay dos días iguales. 

Fíjense! Y un robot logra eso mismo, mediante programación, en semanas. 

Me cuestiono también el futuro. Para entonces yo volveré a estar muerto, como antes del 72, pero no por ello debo ser menos solidario con la raza humana ahora que aún estoy a tiempo de cambiar el mundo. Si los robots, que veo que se alquilan ya en hoteles de América por 2.500 dólares -más de lo que a una empresa le cuesta una persona con un sueldo neto normal- no cotizan a la Seguridad Social, ¿cómo narices pensamos hacer para soportar las pensiones del futuro, ahora que tantas reglas de tres se hacen, a veinte años vista, entre trabajadores y pensionistas?

Y entonces, dentro de dos décadas, los mismos lobbis que hoy fomentan la entrada de los robots en el mundo del trabajo y los altos cargos públicos y políticos de todo el mundo nos dirán que el problema es la natalidad. Pero no. En veinte años, el problema no será ese. Será la inteligencia artificial, gilipollas!

martes, 20 de febrero de 2018

Mayo del 18. La explosión del movimiento personista en Europa

Y entonces los dioses del olimpo, aburridos entre el final de unos juegos, y el comienzo de los siguientes, crearon el movimiento extremista femenino, para contrarrestar, a la fuerza del acoso social, al abominable y despiadado extremismo machista, a golpe de rodillo y sin distinción entre civiles y militares.

Fue así como aquellas guerreras, surgidas de movimientos vecinales a través de las redes sociales, adoctrinadas por sus divas holliwodienses y armadas hasta los dientes con sus verdades absolutas, llegaron a las escuelas.

Nada más entrar en las guarderías, colegios e institutos, cambiaron el nombre de las asociaciones de padres, hasta entonces término en claro género neutro, por el de madres -primero y  en alusión al género femenino- y padres -en segundo término y ya desprovisto de su género neutro, definiendo ahora al masculino-.

Y así fue como, por silencioso decreto para el común de los mortales, las antiguas APAS pasaron a denominarse AMPAS, sin dar tiempo al ya declarado enemigo -sin juicio- a reacción alguna.

Pero aún la historia no ha conocido, ni crimen perfecto, ni revolución sin daños colaterales hacia la sociedad. Y así fue que la lucha de reivindicación del género femenino que adoptaron aquellas guerreras solo puso énfasis en los intereses de sus privilegiadas líderes, las madres, y dio por válida la neutralidad del término principal en las escuelas: los alumnos.

Fue un grave fallo en la estrategia de aquella campaña. De repente, el feminismo de las líderes había quedado en entredicho para las tropas, que no entendían cómo era posible que lo neutro no valiese para los mandos, pero sí para los reclutas.

Y así fue como las AMPAS perdieron la oportunidad de autoproclamarse asociaciones de madres y padres de alumnas y alumnos, para contentarse solo con un cambio de denominación parcial, luego de semejantes esfuerzos logísticos e ideológicos, y quedarse como meras asociaciones de madres y padres de alumnos a secas.

Y la confusión por el lapsus inicial llevó a las guerreras a otro grave despiste. Así fue que las visitas de padres, a las que solían ir mayoritariamente mujeres, continuaron denominándose visitas de padres a secas. Otro golpe bajo para la tropa, que quería enarbolar la bandera del cambio total y solo veía modificaciones efectivas allí donde interesaba a las altas esferas del feminismo.

Luego, como todos sabemos, mayo del 18, como ya había pasado con los mayos del 68 y del 88 en el siglo XX, dejaron todo en su sitio y, la revolución del personismo, cabal y mayoritario movimiento social de aquella Europa de los 27 -que nunca llegó a desmembrarse a pesar de los intentos de algunos personajes de los Simpson que llegaron a tomar vida, como un tal Trump y otro tal Puigdemont- aplastó ambos extremismos, machismos y feminismos, a base del uso y abuso del lenguaje neutro.

Las guerreras nunca entendieron que el principal vocablo en la definición de la raza humana por entonces, la palabra persona terminaba en -a.

Aquel movimiento histórico del personismo, al que aún hoy, en perspectiva, no alcanzamos a dar la verdadera importancia que tuvo al evitar un cambio radical en el devenir de la humanidad, surgió de un fallo infantil en los patios de colegio de aquella España de principios del siglo XXI.

Todo habría sido distinto hoy, si el radicalismo feminista no hubiese pasado por alto el género neutro de sus hijos, los alumnos.



lunes, 19 de febrero de 2018

Temporada de Invierno 2017/18


Hace mucho tiempo leí un buen libro sobre teoría de la planificación deportiva de García Manso. En él aprendí a distribuir los periodos de una temporada con aquella jerga profesional de macrociclos, mesociclos, microciclos y sesiones. Lo aprendí de tal manera, con subrayado en verde reflectante, y notas al pie de página con un rotring del 0.2, que terminé aplicándolo en mí mismo.

Pero, con el paso de los años he llegado a la conclusión de que, para que mis colegas runners y finisher me entiendan, cuando me cruzo con ellos en el Polígono de Arinaga y en el paseo marítimo, bien podría denominar cada parte de la temporada como la estación del año en la que nos encontrásemos en ese momento. Así, ahora mismo estaríamos en la temporada de invierno y, olvidándonos de los tecnicismos propios del oficio, el pasado sábado fue 17 de febrero a secas, y no la decimocuarta sesión, del quinto mesosiclo del primer macrociclo.

Hecho el preámbulo anterior, ya me encuentro en disposición de comentarle, querido lector, que este pasado sábado 17 de febrero completé la temporada invernal 2018: dos pruebas de 3 km marcha en pista que me han supuesto mejorar dos veces mi mejor marca personal histórica y subirme ambas al pódium, a una altura a la que tan poco acostumbrado estoy, que hasta mareos me han dado. Todo un riesgo teniendo en cuenta que no había nadie, ni a la derecha ni a la izquierda, en quien apoyarme y amortiguar la caída.

3 km. marcha en pista:
Sábado 17 de febrero de 2018, "Martín Freire" (Las Palmas de Gran Canaria). 

Campeonato de Canarias de atletismo en pista de invierno para veteranos.
Marca de 14:52:28. 46 años. Coeficiente de 78,98%. 



miércoles, 31 de enero de 2018

3.000 metros, que no 3 kilómetros.

Domingo 28 de enero de 2018. El día en que cumplo 46 años mejoro mi marca personal en los 3.000 metros marcha en pista, con mínima para el Campeonato de España de pista cubierta, récord grancanario de mi edad y título de Campeón Insular absoluto, siendo el atleta de más edad en conseguirlo hasta la fecha. Menuda parafernalia. Ahí es nada!

La cosa cambia si nos vamos al detalle. Observe: Este era el segundo 3 km marcha en pista en toda mi vida, datando el anterior del sábado 25 de enero de 1.987, fecha en la que paré el reloj en 16:´19:2, días antes de cumplir los 15 años. Lo de la mínima nacional también es cierto, pero es para los veteranos. Igual que lo del record, puesto que nadie de la categoría de 45 a 49 había marchado aún la distancia. Tampoco mentí en lo del título de campeón insular absoluto, a lo que solo cabe añadir que marché solo y, difícilmente uno pierde cuando es el único en la salida. 

Así que ambos párrafos son ciertos. Tanto el primero, enfocado para mis conocidos del facebook, forofos del alto rendimiento, como el segundo que busca más la risa floja de mis amigos del día a día. 

Ambas realidades tienen una sola cosa en común: la marca de 15:04:0. Lo demás es relativo, cuestionable y opinable. Se abre la veda.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Puigi, Junqui, y sus 155 mentiras piadosas... y arriesgadas.

Sí. Lo se. Pero es para ver si ustedes se dan cuenta o no. Las mentiras del procés son muchas más de 155. Aunque podríamos hacer un concurso sobre el "top-155", en el que ustedes votasen, democráticamente por supuesto, sobre las más inverosímiles y arriesgadas.

De todas ellas, para mí que ni soy catalán ni el estado español me roba, se lleva la palma de oro, pero sin alfombra roja, la última. Ya saben, esa de que es el gobierno el que mete presos a los que roban el dinero de los servicios sociales catalanes, de la sanidad catalana, de la educación catalana y de los programas de formación y reinserción laboral catalanes, para meterlo todo en el cine, en el rodaje de "Puigi y Junqui en la Catalonia de sus sueños". 

Yo tengo claro que el ejecutivo no ha metido preso a nadie, porque he visto muchas pelis de acción en el Paramount Channel.

¿O acaso usted ha oido, en alguna de las de Chuck Norris, Van Damme o Steven Seagal, cuando ya pillan al malo, después del penúltimo parón para el anuncio de Nadal, que el comisario le diga a los de la prensa que pusieron a los delincuentes a disposición del gobierno? 

Fijense que siempre, en todas las pelis de acción, el representante de la bofia para los chicos de la prensa, les suelta aquello de "...han sido detenidos y puestos a disposición judicial".

Pues eso. Estelada y en botella, grilletes.

domingo, 1 de octubre de 2017

"Canarios por el mundo": Barcelona.

De vuelta hacia Gando, en el avión, entablo conversación con una piba que lleva una bufanda de Las Palmas.

- ¿Qué tal por Barcelona?
- Chungo. Hemos perdido 3-0.
- ¿Mucho lío con lo de las elecciones?
- ¿Elecciones? ¿Qué elecciones?




martes, 25 de octubre de 2016

El 11, ese extremo izquierda de toda la vida.

A alguien se le ocurrió la genialidad, allá por los años treinta del siglo pasado, de poner números en la espalda de las camisas de los futbolistas. Era una numeración correlativa que facilitaba que yo, de niño, no tuviese que recitar más de tres o cuatro veces la alineación del Barça para sabérmela de carrerilla. Desde Urruti al Lobo Carrasco, me los sabía todos igual de bien que los ríos de Asia en el sentido de las agujas del reloj. Y no vean lo que se ligaba sabiendo de memoria ambas listas.

Y así continuó la cosa de aquellos números correlativos hasta no hace mucho. Dentro de aquella estable costumbre, que no se si era necesaria para el IBEX35, pero tenía pinta de gozar de rango de ley organica, al jugador de banda que atacaba por la izquierda, pegado a la cal de la linea lateral del campo, literalmente hablando, hasta el punto de que sus botas solían pintarse de blanco lo llamaban, aquellos incuestionables entrenadores de puro, chaqueta y corbata, "el 11". Era así, sin más, como etiquetaban al extremo izquierda.

Desde finales del siglo pasado aquella costumbre comenzó a padecer sus achaques, como todo lo viejo, y, en poco más de dos décadas, nos hemos visto inmersos en un caos. Fíjense ustedes ahora, y encima con mi edad: Ronaldinho con el 99, Fábregas de delantero centro con el 5 o Valerón con el 21. Imposible de memorizar y, por ende, nada de ligar.

Se nota que en la sede del Partido Socialista Obrero Español, que me han dicho que está en una calle de Madrid que se llama Ferraz, no han visto fútbol del bueno en su vida. Supongo que deben estar a tope de curro. Me los imagino ahí, entre cafés y tongonas de papeles llenos de estadísticas, de encuestas de intención de voto y de borradores con cientos de puntos de programas victoriosos con los que sacar al país de esta trinchera húmeda en la que dice mi abuela, a la que nunca llegué a conocer, que estamos.

Y se nota que no ven fútbol en el PSOE, porque permiten, se identifican y fomentan, para sí, el uso de ese viejo término  de la izquierda.

Les va a pasar como con el fútbol clásico, que todo el mundo sabe donde juega el de la izquierda.

Yo, si fuese ellos, montaba un gabinete de crisis, estos días que no será nada difícil. Vamos, para mañana mismo, con un único punto del orden del día. La eliminación del uso del término de izquierdas por el de socialista a secas.

En el fútbol moderno el socialista puede desenvolverse con soltura y sobriedad por el centro de la cancha, como un director de orquesta, mientras que el jugador al estilo del viejo "11", ese empeñado en ir de izquierdo total, está abocado al banquillo. Y, del banquillo, al ostracismo total en dos temporadas. No como Ronaldinho, que sigue maravillando con el 99 a la espalda y sin que nadie sepa si es de izquierdas.

viernes, 17 de junio de 2016

Gol fantasma

A ustedes, que ni son ingleses ni alemanes, es nombrarles lo de gol fantasma y allá que se van treinta años atrás al zapatazo de Míchel ante Brasil, en el mundial de Méjico 86.

Es normal. El patriotismo es lo primero y, aquella selección de la quinta del buitre merece que la tengan en mente. 

A mí, el que no se me va de la cabeza, es el de Quini al Standart de Lieja en la final de la Recopa de Europa del 82. Subió al marcador y fue absolutamente válido. Pero, ¿y si hubo gato encerrado? 

Simonsen sacó tan rápido, aquella falta a Moratalla, que ni el realizador pudo llegar al cabezazo de Quini, al que, para empeorar la situación y aumentar mi incredulidad, llamaban El Brujo.

¿Y si Maradona usó su mano de dios ante Inglaterra, en el 86, por tener un maestro brujo de su paso por el Barça? Ni tan siquiera hoy he podido averiguar nada. En el youtube todo sigue igual que hace treinta y cuatro años. Nunca sabremos que clase de truco usó Quini. 

jueves, 16 de junio de 2016

Medias Negras

Nadie que se precie de intelectual puede presumir de conocer a Steve McQueen por una canción de Sabina.  No es serio. Ni serio, ni digno.

Me pregunto qué diría Arias Cañete de ello. Porque Don Miguel, un tipo superior intelectualmente a sus propios votantes, debería conocer a Terrence desde que protagonizó The Blob en el 59.

El resto, común de los mortales, lo descubrió por La Gran Evasión, en el 63. Bueno, todos no. Ahí es donde entro yo en juego. Supe de su existencia en los 90, gracias a una canción. Una que va de medias. De medias negras.




sábado, 11 de junio de 2016

Sala de espera

Al llegar al despacho, me dicen, con cierto aire imperativo, que me siente en una especie de sala de espera, a lo largo de un pasillo. Así lo hago. Lo mío siempre ha sido el servilismo. Un servilismo disimulado, eso sí, sonrisa en boca.

Decenas de títulos y diplomas adornan aquella pared. Apenas quedan huecos libres. Van, desde la foto de la promoción universitaria, en la que reconocer al dueño de la consulta treinta años más tarde, es como buscar a Wally, a la certificación de un curso de dos horas sobre batido dinámico de tortillas francesas, pasando por el diploma de participación en el campus de verano de badmington.

El conjunto impresiona, demasiados para contarlos. "Ésta debe saber un güevo", pienso.

- Ya está caballero. Son cien euros.

- Ah, pues vale!

- ¿Quiere factura?

- Sí, por favor.

- Perdone, entonces son 107.

- Ah, pues vale! 

Pago, con ese servilismo que me viene de cuna por pobre, y salgo sin hacer mucho ruido.

Ya en el coche me doy cuenta de que he pagado antes de recibir el servicio. Supongo que allí no tenía crédito.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Viernes negro

El pibe no debía tener más de once o doce años. Posiblemente anduviese acatarrado. El caso es que no entró en la piscina con sus compañeros de clase y les esperaba fuera, haciendo deberes. Ya a mitad de la sesión, camino del baño, se cruzó en las gradas con uno de sus profesores.

- "Paco, llévame esta carpeta para allá, que vuelvo enseguida".

El niño, voluntarioso, y supongo que temiendo algún tipo de represalia vía notas si se negaba, todo hay que decirlo, cojió la carpeta y la llevó, tan rápido como pudo, hasta el sitio donde el profesor había dejado su mochila y su abrigo.

Paco iba en dirección contraria pero eso, al susodicho profesor, poco debió importarle. Ni tampoco que el niño le hubiese dicho que se estaba meando.

-"Y corrígeme los exámenes que hay dentro!, ja, ja, ja..."

Paco debió pensar, además de que aquello no tenía ni puta gracia,  que ayer, 27 de noviembre de 2015, no era el Día del Profesor, como le habían dicho en el colegio, sino un viernes negro en toda regla.

Cuando Paco sea mayor, el profesor lo será aún más. Quizás recuerde la anécdota, o quizás la olvide, pero no tendrá estómago para dar cumplida venganza a tal agravio. Ya saben, de ancianos, todos parecemos corderitos degollados. No hay más que echar la vista atrás y recordar los últimos días de Pinochet.










lunes, 26 de octubre de 2015

Lavi nos ha dejado

Acababa de cumplir veinte años con nosotros. Llegó a nuestras vidas en el 95 y, poco a poco, se fue haciendo un hueco en nuestros corazones. Lavi, como nosotros la llamábamos, ya era una más de la familia.
Ayer se nos fue definitivamente. Ya no pudo dar más de sí. Con ella se nos va un poco de cada uno de nosotros. Sigilosa y fiel colaboradora, Lavi se lleva consigo una ingente cantidad de información, salida de nuestras ropas. Información, sentimientos y estados de ánimo, que debía encontrarse en nuestros vaqueros, en las camisas o los calcetines.
Cuando se la llevaron, fui siguiéndola con la mirada en silencio, mientras se perdía al final del pasillo, junto a la puerta de la entrada principal. Aquellos cinco metros de pasillo no se me olvidarán jamás. Fueron interminables.
Lavi fue una gran lavadora. Balay, para más señas. Hoy mismo nos hemos comprado una Teka. La salida de Lavi de nuestras vidas está empañando la llegada de la nueva Teka. La lavadora ha muerto; larga vida a la lavadora!


sábado, 24 de octubre de 2015

La intimidad a los 80

Vargas Llosa llega como un toro a los ochenta, lamentando, exclusivamente, que le sea imposible tener un Nóbel e intimidad al mismo tiempo.

Realmente su vida privada no ha dejado de serlo por su prestigioso premio sino, más bien, por esa otra frágil estatuilla animada, de porcelana, que tiene en casa.

Yo, que una vez gané un premio en mi comunidad, aprovechando que la del 1°C estaba de viaje a La Laguna, me he deshecho del diploma que guardaba. Imagínense que alguien, por envidias, me hace mal de ojos, los demás vecinos comienzan a meterse en mi vida, y me saludan en el ascensor.

Vivo en la última planta. Un mal trago sin conversación entre semana. No se si usted se habrá dado cuenta ya, pero un miércoles a uno le resulta casi imposible hablar de Hamilton o de la Unión Deportiva Las Palmas, que son los temas de los lunes, al margen del gobierno.

Del gobierno uno puede hablar siempre. Los ejecutivos siempre han dado tanto juego como el centro del campo del Barça de Guardiola.

No quiero ni pensar en lo que va a saber de mí la Presidenta cuando yo cumpla ochenta. Espero no ganar ninguna estatuilla de porcelana de aquí a allá.

domingo, 18 de octubre de 2015

Exhibición de marcha atlética (Milla Urbana San Rafael 2015)

500 metros las cuatro niñas y un kilómetro yo. Exhibición de marcha atlética hecha a la antigua usanza, por el peatonal de la Avenida de Canarias  a la altura de la plaza de los Algodoneros. 
Hay que seguir. A nadie más parece importarle la supervivencia de nuestra especie, pero hay que luchar por mantener vivos a los andarines.


jueves, 1 de octubre de 2015

1.964. Tokyo.

De vez en cuando recibo algún mensaje privado de facebook en el que algún amigo, de los que no forman parte del círculo de mis amigos, me pregunta si voy a correr la próxima Media Maratón de la ciudad.
Le contesto con una pregunta, para recuperar la posesión de la pelota -ya decía Cruyff que se empezaba a defender desde la posesión del balón-, y obvio rectificar eso de que no corro nunca.

- Y usted como sabe que yo me dedico a eso?
...
- Es que entré en tu perfil y vi tu foto.

Fíjense que, mientras yo trato de usted a todo el mundo, a mí me tutean hasta los niños.
Guardo silencio y sonrío. Tampoco se trata de decirle que la foto no es mía, sino del Campeón Olímpico Abdom Pamich. Que es de 1.964 y que está tomada en Tokyo.
Es por vago, más que por fantasma. Si me sincero, tendría que decirle también que aún no conozco Japón y que, en el 64, yo aún estaba muerto.




lunes, 14 de septiembre de 2015

Las 10 horas de Arinaga

A las 04:41 ya ando dando vueltas en la cama. Hoy será un gran día. Suena el reloj a 04:45 y, tan pronto lo hace, me levanto como un resorte. Este gesto de nerviosismo, impropio de una persona como yo, me impide recordar si lo he hecho con el pie derecho, el izquierdo, o con los dos a la vez, que supongo que habrá sido lo más probable.
Mientras camino a oscuras por el pasillo hasta la cocina, lugar donde he dejado todo preparado para este gran día, pienso en cómo lo afrontaré.
Me visto rápido. Ya tengo bastante rodaje. Es una rutina que he ensayado miles y miles de veces. Dos mochilas, una con los útiles de las 10 horas y otra con la ropa de marchar.
Con una botella de agua sin gas en la mano, me giro para volver a patear el pasillo. Esta vez en dirección a la calle.
Llego a la fábrica a las 04:55. Los de la panadería de al lado ya llevan allí desde las 04:00 y los mejores aparcamientos están cogidos. Tengo la sensación de que ya llego tarde. Una vez más, llego tarde. Esto no empieza bien, me repito en silencio.
Sobre las 04:58 el portátil está encendido. Arranco puntual las 10 horas a las 05:00. Yo mismo, en ausencia de la organización, me doy un disparo de salida silencioso. Los primeros treinta minutos los hago así, solo. A la media hora llegan otros participantes en el evento.
Las primeras impresiones ya las he lanzado a la multifunción a 05:15 y, cuando llegan estos rivales, las voy repartiendo. Sigo metiendo datos en el portátil e imprimiendo sin miramientos. No son horas para pensar en la conveniencia de imprimir, ni en la tala de árboles, ni en el calentamiento global. Hace un frío de cojones.
Sigo a lo mío e imprimiendo. Tan pronto imprimo una hoja de trazabilidad, como una factura o una ruta de reparto. Y así llego a la primera hora. A las 06:00 empiezo a sudar.  Tengo que regular mis esfuerzos, quedan 9 largas horas.
Salgo al pasillo, hablo con otros participantes y vuelvo a la oficina. De repente, el primer contratiempo del día. La organización de las 10 horas no es infalible. La multifunción se queda sin tóner y mis últimas copias no salen. Tomo nota para la edición de las 10 horas de mañana martes. Anoto que, en los avituallamientos, debe haber más de un tóner, para lanzar una pedrada a la organización cuando haga mi entrada en el blog sobre este 10 horas.
Cargamos el primer camión. En la parte de atrás lleva unos conos para la rampa de la mercancía. El chófer los coloca un instante en el suelo de la fábrica. Los observo en silencio y miro, también, a los demás participantes de las 10 horas. Nadie recorta por detrás de los conos. Gente seria.
Camino de la segunda hora de las 10, salgo a entrenar a eso de las 06:50. No me entretendré en esto. No tiene la más mínima relevancia. Qué podrá importarles a ustedes eso de ver un amanecer más, en soledad y silencio. Estoy de vuelta en 1 hora y 7 minutos. Empapado en sudor, me ducho a 08:02 y retomo lo de la multifunción sobre las 08:09. Me faltan, ahora mismo 7 de las 10 horas, pero estoy casi como nuevo. Las endorfinas hacen su aparición y me generan un efecto placentero que dura un par de minutos. Estoy dosificando bien.
En la cuarta hora, a eso de las 09:00, comienza a sonar el timbre de la puerta y el teléfono. Ambos artilugios tienen la rara costumbre de sonar al mismo tiempo. Ello genera lo que otros participantes llaman estrés. No quedan, en mi organismo, ni rastro de los efectos sedantes de la hora y siete minutos de marcha y pienso que me restan, aún, 5 horas.
Salgo al pasillo y me como un sándwich de pie, junto a las cajas de agua. Abro una con la mano izquierda, mientras mantengo el sándwich con la otra. Es de atún y millo. Me mancho el meñique y compruebo que nadie me observa. Así es, estoy solo. Me chupo el dedo y me ahorro unos diecisiete metros hasta el dispensador de servilletas más próximo de la fábrica. Hoy, la masa, está de rechupete.
A las 11:30 llega la primera visita comercial del día. Justo antes tomo más agua. Anoto, para la organización de las 10 horas de mañana, que ya casi no hay vasos de plástico en la máquina del agua. Es increíble que sigan pasando estas cosas luego de miles y miles de ediciones de esta clásica de Arinaga.
Invito al proveedor de península a café, con la esperanza de que me lo descuente en el próximo giro. Se lo toma sin dar señas de si tendrá tal deferencia o no y me quedo con la duda. Encima me ha pedido un sobrecillo de leche condensada. Menuda jeta.
A las 13:15 vuelvo a estar solo. Es la recta final. Miro a derecha e izquierda y, como ya me he anticipado en decirles que estoy solo, no veo a nadie cerca. Pienso en asegurar y dosificar.
Contabilizo y concilio el banco, hago pedidos y actualizo los controles de inventario.
Las 14:00. Es la novena y penúltima hora de esta edición de las 10 horas de hoy. Menos mal que estoy bastante bien entrenado. De no ser por mis trabajadas abdominales sería imposible que, a estas alturas de la prueba, siguiese escribiendo con todos los dedos.
Hasta las 14:40 me dedico a hacer los controles de cierre diario. A las y 42 comienzo a apagar el ordenador, que guardo acto seguido en su mochila. Es una mochila negra, pero bien podría ser roja. La otra, la de la ropa de marchar, es roja, pero bien podría ser azul.
Pongo la alarma a las 14:44 y salgo de la fábrica a las y 45. Vuelvo a caminar, con paso firme y decidido, hasta el coche. El sol pega a tope, justo en los últimos quince minutos del evento. Me sugestiono y me digo a mí mismo, que esto, lo de caminar bajo un sol justiciero los cien metros que separan la fábrica de mi aparcamiento habitual, también lo he entrenado a conciencia.
Son las 14:47 y ya estoy en el coche. Apago el móvil a las 14:48 y arranco a las 14:49, para llegar a casa, al límite de mis fuerzas, a las 14:53, exactamente 10 horas más tarde.
Me falta, tan solo, hacer una crónica de las 10 horas de Arinaga de hoy lunes día 14 de septiembre de 2015. Postureo laboral. Se van a enterar estos de la organización.






jueves, 27 de agosto de 2015

Nada es más fácil

Empiezo a tener claro que, lo que Hemingway ponía en boca del viejo marinero Santiago, respecto a las bondades estivales, poco tiene de verdad. Fácil, lo que se dice fácil, desde que existe la troika, ya no queda nada, ni tan siquiera en agosto.
El verano, ese periodo que va, oficiosamente, desde el veinte de junio al día después de las mareas del Pino y que coincide, al minuto, con las vacaciones de nuestros hijos, no es otra cosa que la mayor fuente de conflictos que hayamos conocido en nuestra cómoda, ociosa y placentera vida occidental.
Todos sabemos que, en estos dos meses y medio, se disparan las tasas de divorcios por metro cuadrado, hasta el extremo de que siempre hay gente dispuesta a hacer horas extras para pasar menos tiempo en casa. Excusas siempre hay. Que si Hacienda y el impuesto de sociedades, que si las cuentas anuales y el Registro Mercantil, o la preparación de la campaña de márketing para los productos nuevos del próximo otoño. Cualquiera de ellas vale para justificar maratonianas sesiones de oficina cuyo único objetivo, para el común de los mortales, es no ir al mercadona con su novio a comprar las dos cajas de leche hacendado para su suegra.
Este dato,  sobre la gente dispuesta a aguantar al jefe para no romper su matrimonio o su relación de pareja estable (que es algo muy parecido a lo de trabajar en A o en B), a mí me emociona. Pensar que aún quedan personas buenas en el mundo, dispuestas a sacrificios de tal calibre, es algo que debe reconfortarnos. Con gestos así la continuidad de nuestra especie, a pesar de lo que aventuren el cambio climático y la futura estancia de Donald Trumph en la Casablanca, está garantizada.
Siguiendo con el análisis de lo equivocada de la teoría de Hemingway, piensen en que es tal la influencia de la caló en las relaciones personales, que hasta entre McLaren y Honda aparecen los primeros síntomas de agotamiento post altar. Y eso que no llevan juntos más que desde noviembre pasado.
Bueno, ya se sabe, segundas partes nunca fueron buenas. Y no digamos nada si tocan en verano. 
Avisado quedas, querido Fernando.