miércoles, 15 de agosto de 2012

Atletismo de verdad

Hoy he empezado bien el día. He encontrado esto por ahí.  Es atletismo de verdad, del que me enseñaron a mí en el Martín Freire, hasta el punto de radicalidad que ustedes ya conocen.

Disfrútenlo y visualícense así....

http://www.marca.com/2012/08/03/atletismo/1344005302.html

martes, 14 de agosto de 2012

El saltimwalking

Poco a poco vamos viendo como nuevas manifestaciones culturales, que llevan implícitas un componente más ó menos duro de esfuerzo físico, se van integrando en el programa olímpico.

El Badmington y el voley playa, como meros ejemplos aleatorios, han creado un antecedente y una jurisprudencia para que también haya squash ó lanzamiento de disco en playa en los Juegos de 2016, en imitación de uno y otro deporte.

A poco que los pintores urbanos, macarrillas para unos y artistas para otros, apuren al COI con un buen par de buenos abogados, también serán incluidos.

De hecho, se me ocurre que se podría hacer una especie de duatlón moderno en el que la juventud pueda recorrer la villa olímpica saltando de techo en techo de los edificios, mientras van pintando las fachadas con un spray. Se cronometra el tiempo por un lado (parte objetiva del asunto) y se valora por un grupo de sabios la calidad de los acabados (componente subjetivo de la nota final).

La manifestación deportiva más primitiva que existe, el caminar rápido, representado en el programa olímpico por las pruebas de marcha atlética, agoniza. Es algo que, a los que aún practicamos esto de caminar a toda ostia, debería de preocuparnos. Nos podríamos quedar, de hecho ya nos hemos quedado, sin espejo en que mirarnos.

Pero, según se dice por ahí, hay solución para todo menos para la muerte. Si es usted marchador, no sufra, hay un relevo generacional, una evolución vanguardista de la clásica marcha en doble apoyo.

Lleva una década practicándose y, en los dos ó tres últimos años, su auge es evidente. Es el saltimwalking.

Nombre derivado del sustantivo saltimbanqui, el saltimwalking dará espectáculo en sucesivas ediciones olímpicas.

La reglamentación aún no está clara y, a la redacción de la presente, no sabría decirles si se va a puntuar la potencia en el salto, en cuanto a su verticalidad, bonificando a quien más alto bote, con unos segundos o minutos a restar al crono final.

Les muestro dos fotos en las que se observan las diferencias y similitudes entre estas dos modalidades deportivas.

Una, la del tío de amarillo con gorra blanca, muestra el pasado, y simboliza la marcha en doble apoyo, la que se llamaba marcha atlética.

La otra instantanea, de la reciente subcampeona olímpica en los Juegos de 2012, plasma el radiante presente y el esperanzador futuro de lo que he bautizado, y patentado, como el saltimwalking.

Para definir las gestas de los nuevos especialistas en el saltimwalking, se suele utilizar la expresión "ganó de calle". Con ella se intenta recalcar la diferencia de las marcas entre un saltimwalker y un marchador, cuando ambos coinciden en el mismo campeonato, que suele rondar el minuto por kilómetro.

Por contra, desde la óptica de los aún usuarios del estilo clásico, el "ganó de calle" suele interpretarse como "se tenía que haber ido a la puta calle para no adulterar la competición".

Analizadas ambas posturas, que por el momento parecen irreconciliables, la siguiente cuestión a debatir es si se pueden seguir disputando pruebas mixtas, donde se simultanée la marcha atlética con el saltimwalking.