domingo, 10 de febrero de 2013

Semana 3.com

3ª Semana "del resto". Similar a la anterior, bajo el lema "entreno todo lo que puedo", sumando algo más de 75 kilómetros, una sesión de circuitos gimnásticos y otra de piscina.

Lunes 04-feb-13: 1h.04´ de marcha en carretera (11km 150ppm)
Martes 05-feb-13: 2 horas de travesía en montañas a 145-150ppm (16km)
Miercoles 06-feb-13: 1h.08´ de marcha en carretera (11,5km)
Jueves 07-feb-13: M: 1h.20´ de marcha en carretera (13,5km) T: piscina 45´
Viernes 08-feb-13: 1 hora de carrera (11km)
Sábado 09-feb-13: 1h. 15´ de marcha en carretera (12,5km)
Domingo 10-feb-13: 1hora de circuitos gimnásticos.

El viernes me dió un tirón en el gemelo izquierdo durante la sesión de carrera semanal, a falta de un cuarto de hora para acabar. Hice como pude esos quince minutos finales, pues había que llegar a la ducha para seguir trabajando dentro de un tiempo determinado. Luego, como uno ya sabía, cojeé el resto del día, con el gemelo cargado y duro como un tenique.

El sábado por la mañana, marchando,  notaba prácticamente el mismo dolor que en el caminar diario.

Esto me hizo pensar, por enésima vez, en las grandes diferencias entre marchar y correr. Manteniendo una intensidad personal de marcha a ritmo de 150-155ppm, es decir, un desplazamiento con la habitual fuerza de impulsión, menos me dolía cuanto más me concentraba en llevar la pierna, en la fase de tracción, practicamente a ras de suelo, calculo que a dos centímetros por encima del asfalto, como ésta foto de la derecha, de plena recta final de una prueba de 10 kilómetros en asfalto.

De realizar ese rodaje en la vanguardista técnica saltimwalking, la tracción se haría trayendo la pierna en oscilación "atrás-adelante", a una altura de siete u ocho centímetros sobre el asfalto, con la pérdida de contacto que ello conllevaría y los golpes posteriores a la fase de vuelo sobre el maltrecho gemelo izquierdo.

Cuando lean por ahí que la marcha atlética es menos traumática, a nivel de impactos y sobrecargas, que la carrera a pie, recuerden siempre que se refiere a la marcha al estilo años 60.





viernes, 8 de febrero de 2013

Acorralado?

Me levanto cada madrugada para ir a la fábrica, a esa hora en la que solo encuentro aparcados los coches del panadero, del guardia nocturno ó del barrendero  y, luego de trabajar una hora, salgo a marchar unos 12 kilómetros y volver de nuevo a ponerme delante del ordenador durante otras  nueve horas más cada día. Toda la vida he sido amateur de ésto y, aunque cuando era junior, allá por 1991, llegué a soñar con ser el mejor, ganar medallas, acumular fama y lucrarme con dinero público a costa de la marcha, ahora pienso que ello hubiese sido un grave error. Solo hay una forma posible de compararse, históricamente, con aquellos marchadores de hace cincuenta años. Madrugar, caminar y trabajar, como ellos hacían. Una vida espartana y solitaria, aparentemente sinsentido, pero con todo él.
 
 Allí donde tengo un minuto de ocio a lo largo de cada día, me vengo al ordenador a escuchar alguna banda sonora de películas como "Desayuno con diamantes", admirando la interpretación que Audrey Hepburn y George Peppard hicieron allá por 1961, ó  me pongo a buscar y rebuscar, en el google, las pocas fotos y videos que hay de aquellas pruebas olímpicas de 50 kilómetros marcha de Roma 1960, Tokyo 1964 ó Munich 1972, viendo a Thompson, Pamich, Soldatenko y Kannemberg, grandes marchadores que lograron ser los mejores de sus épocas caminando.
Me doy cuenta entonces de que muchas de las cosas en las que busco ese "algo" que aprender cada día, las encuentro en documentos, fotos y vídeos anteriores a mi nacimiento.
 
Teniendo en cuenta que me encuentro en una encrucijada deportiva que me bloquea, a la hora de ponerme un dorsal y colocarme en la salida de pruebas de marcha atlética olímpica al estilo actual, donde se juntan dos maneras de desplazarse en una única clasificación: "caminar rápido" y esa "ridícula manera de correr con la pierna recta y sin que se note", que me aboca siempre a una odiosa comparación con terceros en la que nunca resultaré victorioso, me pregunto si no estaré acorralado en una época en la que no debí nacer.
 
 
Fotos: Arriba, Instantanea de Peppard y Hepburn en "Desayuno con Diamantes"(1961), donde reza una leyenda que parecía adivinar el futuro "Dont Walk".
Abajo, Soldatenko dorsal 45, encabeza el grupo en la Copa del Mundo de marcha del año 1970 (Copa Lugano).