jueves, 10 de julio de 2014

Tócala otra vez Adri

Canta Gardel su adiós muchachos mientras la toca Di Stefano en defensa; Rick la vuelve a tocar para Sam cuando Di Stefano conduce la bola, su vieja, a la altura de la medular; McCartney no quiere pasar más noches solo y también canta, justo cuando Di Stefano avanza hacia tres cuartos de cancha; Brasil pierde y La Saeta, perpleja, levanta la cabeza y se frena; Maracaná enmudece mientras Gaza sufre un exterminio tutelado y occidente ve la tanda de penales que lleva a la Argentina de Di Stefano, sin Don Alfredo, a su quinta final.
Dani toca el timple como un gigante y Adri toca la bola con la derecha; ahora con la zurda, con su blusa del Barça empapada en sudores juveniles. Emma le espera bajo los palos, dos piedras como las del anuncio de las reglas ancestrales de la Coca-Cola.
En verano todo es más fácil, decía el viejo Hemingway mientras remaba hacia la orilla, en plenos sanfermines.

lunes, 7 de julio de 2014

Las Palmas - Millonarios de Bogotá

En marzo del año 52 el Millonarios de Bogotá estaba de gira por España. Jugó contra el Sevilla, el Valencia, el Madrid y la Unión Deportiva Las Palmas.
El periodista argentino Roberto Neuberger bautizó, futbolísticamente, a uno de los atacantes del equipo colombiano como la Saeta Rubia. Se llamaba Alfredo Di Stefano, también era argentino y venía de River.
El Millonarios, en aquella gira, ganó al Madrid y empató contra Sevilla y Valencia. Cuando llegó a Gran Canaria, el equipo colombiano mordió el polvo en el Estadio Insular, contra la Unión Deportiva Las Palmas, por 3 goles a 2.
Antonio Lemus, histórico referente del periodismo deportivo canario, pudo entrevistar a quien posteriormente sería considerado uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos. La Saeta dijo que si había un equipo capaz de hacer frente al fútbol sudamericano, en Europa, esa era la Unión Deportiva Las Palmas.
Era obvio que, de su profesión, La Saeta sabía.
Don Alfredo ha muerto hoy en Madrid. La Saeta seguirá corriendo la banda, a gran velocidad, tanto tiempo como nosotros queramos.