domingo, 12 de agosto de 2012

El nulo que marcó el fin definitivo de la Edad de Oro del Atletismo Español

Había saltado los 2,00 metros a la primera. Eso le garantizaba la lucha por las medallas.

El listón se subió entonces hasta 2,03mts. Mientras las dos rusas y la americana lograron saltar esta altura, los dos primeros nulos de nuestra mejor especialista nos hacían perder la esperanza de lograr la primera medalla del atletismo español en estos Juegos de Londres 2012.

Con dos cruces en su casillero sobre los 2,03mts, su tercer nulo marcó el fin definitivo de la Edad de Oro del Atletismo Español.

Una Edad de Oro que comenzó hace veinte años, con las cuatro medallas olímpicas logradas en la edición de los Juegos de Barcelona 1992, y que hace ya unos años que acabó, aunque faltaba una certificación como la de esta semana, para tirar por tierra cualquier intento de manipulación de los datos, por parte de la pirámide jerárquica del atletismo español, en busca del habitual proceso de aceptación, resignación y redención colectivas.

Mientras la delegación española de taekwondo logró un cien por cien de eficiencia, al llevar a sus tres únicos representantes al podium olímpico, en un  magnífico "3 de 3", el atletismo español certificó un rotundo fracaso, desde la óptica de las medallas, con un mediocre "0 de 50".

En plena crisis económica, la realmente importante, subyace ésta que me ocupa en mi entrada de hoy, la del atletismo español.

El atletismo federado en pista, lleva un vertiginoso ritmo de crucero "proa al marisco". Se está perdiendo un tiempo, de valor incalculable, en una infertil campaña de coqueteo con la legalidad en materia de dopaje. Cada vez que alguien da positivo hay una justificación, ó un defecto de forma, que imposibilita la inhabilitación, al menos temporal, del errante y su entorno.

De niño me decían que no se podía escupir hacia arriba. Porqué?, preguntaba yo...pues porque te cae en la cara niño!...

Esto es lo que le está pasando al techo piramidal del atletismo federado español, un deporte minoritario donde el profesionalismo existe gracias a nuestro dinero, fondos públicos que, en estos momentos, son imprescindibles para tapar agujeros en  materias de primera necesidad como la sanidad de nuestros mayores, la educación de nuestros hijos ó la supervivencia de los subsidios de desempleo de quienes ya nada tienen.

Es un insulto a la ciudadanía que, en estos momentos, un profesional del atletismo pille el micrófono para argumentar un monólogo en el que siempre nos dicen lo mismo: "Estaba para saltar, lanzar ó correr más, pero me he visto perjudicado por la hora de las eliminatorias, la décima por segundo de viento en contra con la que no contaba, ó la etiqueta de estas nuevas camisas", para terminar diciéndonos, aquello de "...pero bueno, me voy contento/-a, lo he dado todo y me he divertido en la pista..."

Son estos mismos atletas, sus entrenadores y sus directivos, que llegan de invitados a una ciudad cualquiera, a una maratón cualquiera, con una feria del atleta cualquiera, y nos dicen, desde ese surrealista status de profesional, que no es necesario que usted ó yo nos compremos ese pulsómetro, ese gps ó esas zapatillas que tanto nos gustan, que total, para hacer 3h30 en maratón no hace falta nada de eso.

No creo que hoy por hoy, con ese parcial de "0 de 50", haya ningún olímpico que nos pueda decir, a usted ó a mí, qué es lo que realmente nos conviene para la próxima maratón.

A lo suyo amigos!,....que ya les vale.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Que si yo me emociono?

Me dijo un amigo que se emocionó, el sábado pasado, con la sucesión de acontecimientos de la recta final de los 20 kms marcha masculinos.

Me dijo otro amigo que vió toda la maratón femenina entera hasta que entró la última clasificada, en tiempos amateurs próximos a las tres horas y media y que, en ese momento, también se emocionó.

A mí se me puso un nudo en la garganta cuando el vencedor de la semifinal del "4 lisos", a la postre bronce olímpico, se acercó a Pistorius, le abrazó y, con reverencia, le pidió un respetuoso cambio de dorsales.

Pistorius es grande. Escuchaba por ahí que durante seis meses, cuando empezó a entrenar, le coincidió un invierno y, al llevar todo su grupo chandall, nadie supo que le faltaban ambas piernas y que corría con unas prótesis.

El "4 lisos", como llamamos los que nos hemos criado en una pista de atletismo, a la prueba olímpica de los 400 metros lisos, es mucho más mediática que, por ejemplo, los 50 kilómetros marcha en ruta.

Este sábado, a eso de las 09:00 horas, tanto en Londres como en Canarias, se dará la salida de la distancia más larga y dura del programa olímpico de atletismo, "el cincuenta".

Entre los cincuenteros, anónimos esforzados del asfalto que no cuentan con el reconocimiento mediático de las pruebas de pista ó del épico maratón, hay uno cuyo mérito es mayor, si cabe, que el de los demás.

Es Pedro Isidro, portugués de 27 años que, al igual que Pistorius, tiene un handicap respecto a sus rivales. Tiene una discapacidad intelectual.

Schwazer, italiano campeón olímpico en vigor hasta las 12:45 horas del próximo sábado, al que han pillado in fraganti, con un positivo por EPO en un control antidoping, no va a poder intercambiar la camisa al portugués Pedro.

Quien si va a estar, lo más pendiente que se pueda a pesar de trabajar, voy a ser yo, desde este teclado.

Y no me fijaré en los rusos, chinos y sudamericanos de la cabeza, sino en este tío grande, de apellido Isidro y de nombre Pedro, portugués como mis abuelos paternos.

Un tío con una discapacidad intelectual en los "cincuenta".  A duras penas alcanzo a imaginarmelo entrenar duramente, horas y horas cada día. Que ganas de que llegue el sábado y tener un ejemplo a imitar.

Uno de los pocos ejemplos del clásico y puro espíritu olímpico que vamos a ver en estas dos semanas. Recuerden. Sábado 09:00 horas, Pedro Isidro. Se moverá en la frontera de las 4 horas.

Foto de la web de la Federación Portuguesa de Deportes para Personas con Discapacidad