sábado, 28 de noviembre de 2015

Viernes negro

El pibe no debía tener más de once o doce años. Posiblemente anduviese acatarrado. El caso es que no entró en la piscina con sus compañeros de clase y les esperaba fuera, haciendo deberes. Ya a mitad de la sesión, camino del baño, se cruzó en las gradas con uno de sus profesores.

- "Paco, llévame esta carpeta para allá, que vuelvo enseguida".

El niño, voluntarioso, y supongo que temiendo algún tipo de represalia vía notas si se negaba, todo hay que decirlo, cojió la carpeta y la llevó, tan rápido como pudo, hasta el sitio donde el profesor había dejado su mochila y su abrigo.

Paco iba en dirección contraria pero eso, al susodicho profesor, poco debió importarle. Ni tampoco que el niño le hubiese dicho que se estaba meando.

-"Y corrígeme los exámenes que hay dentro!, ja, ja, ja..."

Paco debió pensar, además de que aquello no tenía ni puta gracia,  que ayer, 27 de noviembre de 2015, no era el Día del Profesor, como le habían dicho en el colegio, sino un viernes negro en toda regla.

Cuando Paco sea mayor, el profesor lo será aún más. Quizás recuerde la anécdota, o quizás la olvide, pero no tendrá estómago para dar cumplida venganza a tal agravio. Ya saben, de ancianos, todos parecemos corderitos degollados. No hay más que echar la vista atrás y recordar los últimos días de Pinochet.










lunes, 26 de octubre de 2015

Lavi nos ha dejado

Acababa de cumplir veinte años con nosotros. Llegó a nuestras vidas en el 95 y, poco a poco, se fue haciendo un hueco en nuestros corazones. Lavi, como nosotros la llamábamos, ya era una más de la familia.
Ayer se nos fue definitivamente. Ya no pudo dar más de sí. Con ella se nos va un poco de cada uno de nosotros. Sigilosa y fiel colaboradora, Lavi se lleva consigo una ingente cantidad de información, salida de nuestras ropas. Información, sentimientos y estados de ánimo, que debía encontrarse en nuestros vaqueros, en las camisas o los calcetines.
Cuando se la llevaron, fui siguiéndola con la mirada en silencio, mientras se perdía al final del pasillo, junto a la puerta de la entrada principal. Aquellos cinco metros de pasillo no se me olvidarán jamás. Fueron interminables.
Lavi fue una gran lavadora. Balay, para más señas. Hoy mismo nos hemos comprado una Teka. La salida de Lavi de nuestras vidas está empañando la llegada de la nueva Teka. La lavadora ha muerto; larga vida a la lavadora!