En Canarias la subida del IGIC ya es un hecho, desde el pasado domingo día 1 de julio.
En el resto del país parece que es inminente la subida del IVA.
A través del Ministro de Hacienda, el Gobierno ha dejado claro que la culpa es nuestra. Suya y mía.
Y es así. No podemos obviar afirmación tan objetiva, meditada y argumentada.
Nosotros, y solo nosotros, usted y yo, tenemos la culpa de que haya economía sumergida.
También tenemos la culpa, usted y yo, de que los primeros que practiquen eso que el propio gobierno ha calificado como "economía sumergida", sean los políticos, jueces y otros de nuestros representantes diplomáticos.
Como usted y yo sabemos, estas Señoras y Señores, los políticos, los jueces y los demás representantes de lo que ahora se llama "Marca España" se
sumergen tanto que a veces me pregunto si llevan bombonas de oxígeno y trajes de neopreno.
Y usted y yo tenemos la culpa. Somos demasiado tolerantes, permisivos y democráticos. Quizás el pueblo debería legislar mañana mismo una Ley Orgánica que limitase el número de políticos del país, el número de organismos públicos con tantas fusiones intermunicipales como fuese necesario, el número de privatizaciones de lo público, el número de fusiones de bancas y cajas de ahorro a través de fondos de las arcas públicas, el número de recortes, el número de viernes negros y el número de chorradas por portavoz gubernamental.
Mientras yo escribo estas lineas hay alguien, en algún despacho público, llevándose lo poco que va quedando de esas maltrechas arcas públicas.
Y usted cree de verdad que cuando llegue a los 67 va a tener algo de tarta?. No sea ingenuo hombre. Ni migajas quedarán ya. Pena que yo no lo vea. Es imposible que aguante 27 años más trabajando, cotizando y tributando, sin practicar lo que según el portavoz gubernamental es "deporte nacional". Me moriré en una esquina fruto de alguna rara enfermedad por exceso de tolerancia, confianza y espíritu democrático.
Que el Ministro de Economía insulte a la ciudadanía, como ha hecho hoy al afirmar que el IVA se sube debido al
repunte de la economía sumergida, práctica que califica de
deporte nacional es, por un estúpido ejercicio del arte de generalizar, un insulto en toda regla.
Y, de eso, de que nos insulten con tan clarividente impunidad, sí que tenemos la culpa usted y yo.